Líderes en pijama

Desde un espacio dedicado al liderazgo y motivada por los últimos acontecimientos vividos en nuestra ciudad, reflexioné sobre el colectivo al que pertenezco y al que amo profundamente: la enfermería.

El pasado 8 de febrero, Doris Grinspun fue investida como la primera enfermera doctora honoris causa de la Universidad de Lleida. La doctora Grinspun, gerente general de la Asociación de Enfermeras de Ontario, es un referente mundial para la enfermería y el sistema de salud, no solo por sus conocimientos y trayectoria profesional plagada de logros y reconocimientos, sino por fundar, impulsar y liderar con maestría programas de guías clínicas basadas en la evidencia científica. Una líder capaz de generar conocimiento, enseñar, compartir, implicar y seducir; su extraordinaria cercanía y sencillez la hacen aún más grande. Un liderazgo transformacional el de Grinspun, líder orientada al cambio, enfermera inspiradora, que despierta orgullo, respeto y confianza. Diferentes autores como Peters y Waterman (1982) o Bas (1998) afirman que este tipo de liderazgo es altamente efectivo y que es el que está presente en las organizaciones que consiguen más éxitos. A los pocos días, otra excelente noticia con relación al colectivo: el Hospital Arnau de Vilanova, el Hospital de Santa Maria, y la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universitat de Lleida recibían el reconocimiento internacional como centros comprometidos con la excelencia en cuidados. Otro ejemplo de cómo el liderazgo bien ejercido consigue alinear los objetivos individuales y los del gran grupo y aportar valor. Liderazgo compartido o coliderazgo para conseguir cambios significativos, colíderes facilitadores para hacer que las cosas pasen a través de las personas. Los profesionales de la enfermería ejercen el liderazgo desde diferentes ámbitos: asistencial, docente, investigador, gestor y, cómo no, en la carrera política, entendida esta última por supuesto como estar al servicio de la población. Pero no olvidemos que existen otros líderes en pijama, que día a día se mueven entre pasillos de hospital, centros de atención primaria y residencias, optimizando recursos y con altas dosis de habilidad e ingenio. Líderes gestoras que se mueven en áridos y complejos entornos macroeconómicos que en ocasiones solo invitan al desánimo. Líderes en universidades, formando a futuros profesionales y equipos de investigadoras que apuestan por una investigación enfermera que es clave para mejorar la salud de la población. El perfil enfermero es idóneo para ejercer de CEO en cualquier empresa, pero muy especialmente en el sector sanitario y social. La excelente formación universitaria de base, junto al entrenamiento desde el momento cero en el desarrollo de habilidades y el pensamiento crítico y reflexivo, nos preparan para la gestión a todos los niveles: macrogestión, mesogestión y microgestión. Enfermería es honesta y posee una visión holística de la salud, así como un punto de vista humanizado de la gestión. La transversalidad de la profesión la dota de un enfoque global y estratégico. El trabajo en equipo forma parte de su ADN, así como el análisis, la planificación de objetivos y acciones, buscar y optimizar recursos, basarse siempre en la evidencia científica y hacer un constante seguimiento de resultados. Tomando las palabras de Patricia Gómez, enfermera y consejera de salud de las Islas Baleares: “Estar cerca de personas que sufren te hace ver condiciones de vida que tú mismo no sospechas.”

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