Tres propósitos para el 2018

Son muchas cosas las que le pedimos a cada nuevo año. Los llamamos deseos, propósitos u objetivos. ¿Os suena eso de dejar de fumar, hacer más deporte, perder peso, aprender inglés, viajar, etcétera, etcétera? Muchos de ellos se quedan en el camino, pero otros se van sumando a nuestra particular mochila de vivencias, experiencias y competencias. Yo al recién estrenado año 2018 también le voy a pedir tres cosas:

1. Curiosidad. Reza un dicho popular que “la curiosidad mató al gato”. Un estudio realizado en 2001, publicado en Annual Positive Psychology Summit, revela que las personas que demostraban mucha curiosidad experimentaban grandes niveles de satisfacción en la vida y tenían experiencias interpersonales más positivas. La curiosidad implica observar, investigar, explorar y descubrir. Requiere un cierto grado de inconformismo y muchas ganas de aprender. Requiere salir del estado de confort y adentrarse en espacios desconocidos. Quizá por eso el Premio Nobel de Literatura José Saramago añada al dicho la siguiente coletilla “…pero no dicen si lo que descubrió valió la pena”. Quiero pensar que la curiosidad mató al gato, pero la satisfacción lo trajo de vuelta.

2. Perseverancia. Steve Jobs nos dejó una magnífica reflexión: “Estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los no exitosos es la perseverancia”. La perseverancia es constancia, persistencia, firmeza, dedicación en nuestras ideas y actitudes, esfuerzo para realizar algo. No es difícil desfallecer en el camino, por eso hay que tener muy claros los objetivos, ya que en ocasiones será mejor optimizar fuerzas y desistir de realizar ciertas tareas. Hay que saber cuándo perseverar y cuándo no. La perseverancia tienen un efecto mágico ya que consigue que las dificultades desaparezcan y los obstáculos se minimicen. Sin duda, es un valor positivo que aumenta la probabilidad de alcanzar metas difíciles, de aprender de los errores y de apreciar más los logros obtenidos.

3. Confianza. Dicen que “poder es querer” y que en demasiadas ocasiones somos nosotros mismos los que nos construimos límites mentales que nos impiden alcanzar metas. La confianza es la convicción de actuar con éxito en una determinada situación. Tiene tres facetas que se complementan. Primero, la necesaria confianza en uno mismo. En el ámbito del deporte no es extraño escuchar después de una derrota “nos faltó confianza en nosotros”. Segundo, la recomendable confianza en los demás. Y tercero, conseguir que los demás confíen en mí. ¿Os imagináis una organización en la que no impere la confianza entre sus miembros? Como es algo que se hace consciente y voluntariamente, supone trabajo y esfuerzo conseguirla. En el mundo académico, en el ámbito empresarial y en la vida misma se repite la máxima que defiende que las personas estamos en constante aprendizaje, que nunca dejaremos de aprender porque siempre hay algo nuevo que aprender. Ese proceso es muy exigente ya que requiere no tener miedo a los errores o al fracaso. No rendirse y continuar hacia adelante a pesar de las dificultades, los obstáculos, la frustración, el desánimo o el deseo de rendirse y abandonar. Para ello es clave confiar en los conocimientos y las habilidades que cada uno tenemos y además en muchos casos necesitaremos ir bien acompañados. En resumen, la curiosidad nos permite descubrir nuevos retos de los que aprender; la perseverancia, caminar sin desfallecer hacia su consecución, y la confianza nos ayudará a alcanzar el éxito. ¿No os parece que vale la pena contar con una buena dosis de cada una de ellas? Espero que 2018 venga pleno de estas tres amigas.

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