Si Edwards Deming levantara la cabeza…

Si Deming levantara la cabeza lo más probable es que se llevaría las manos a la misma viendo y analizando la gestión de algunas de las organizaciones existentes hoy en día. Edwards Deming (1900-1993) físico y estadístico norteamericano, realizó interesantes aportaciones en el ámbito de la gestión de calidad. Su nombre está estrechamente unido al concepto calidad total. Entre su amplio legado, podemos encontrar diversas publicaciones que aun hoy en día continúan estando vigentes y adquieren mayor fuerza y valor.

Aunque actualmente existen organizaciones de cualquier sector y tamaño brillantemente conducidas, encontramos otro número no menos sustancial de empresas que se estancan o bien fracasan hasta el punto de desaparecer.

Deming nos dejó entre sus publicaciones sus 14 principios y las denominadas “7 enfermedades mortales de la gerencia”, en estas últimas encontramos aspectos que se convierten en entorpecimientos para el desarrollo y crecimiento de las organizaciones.

Valoraremos aquí sólo alguno de los aspectos que describe el autor.

Alta movilidad de la gerencia

La paralización de muchas organizaciones se debe en gran parte a la alta rotación de cargos directivos. Virajes de rumbo constantes que impactan directamente en el crecimiento y desarrollo de la institución. Todos hemos sido testigos en cómo algunas empresas de repente se paralizan y vuelven a la casilla de salida, como si del juego de la oca se tratara.

No se trata de apoltronamientos directivos in saecula saeculorum, sino de dar el tiempo suficiente para que los objetivos y proyectos gestados puedan llegar a su fin.

¿Cómo generar compromiso y despertar confianza cuando se está de paso? La movilidad puede deberse tanto a decisiones propias, como a instrucciones de jerarquía superiores.

El cambio de directivos conlleva traspasos precipitados o inexistentes en los que se pierde información valiosa y trabajo realizado que acaba en el fondo de un cajón. Si a esto le añadimos la extraña fijación de algunos gestores en emplear gran parte de su tiempo en criticar y destruir a quien les ha precedido, el resultado puede ser el estancamiento y la ineficiencia. Esta forma de actuar es propia de egos, miedos e inseguridades, cuyo origen se encuentra a menudo en la inexperiencia. Aprovechar conocimientos y sinergias anteriores sirve para avanzar y son además de una muestra de elegancia empresarial, una buena práctica para avanzar y construir.

Experiencia en gestión

Deming habla de la importancia de los años de experiencia en gestión. La inexperiencia de personas a las que se les encarga la dirección de una organización es uno de los motivos de fracaso. Cuando las personas que están al frente de una empresa no tienen las competencias adecuadas y no tienen la capacidad de dibujar estrategias desde un enfoque estructurado para generar ideas creativas, optan por buscar utilidades a corto plazo y por lo que resulta más fácil, recortar costes y tomar decisiones exclusivamente basadas en cifras. La falta de conocimientos i la inexperiencia en gestión de quien se sitúa al frente lleva implícito tirar del carro de una forma casi demencial de un equipo que muy probablemente acabará agotado y sufrirá los azotes de la culpa cuando las cosas no funcionen. Culpabilizar al equipo es algo muy propio de quien no sabe, cuando la principal incompetencia radica en una mala o inexistente gestión. Y es que como decía Einstein: “La única fuente del conocimiento es la experiencia.”

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