Diferencias fundamentales entre un Líder y un Manager en una organización

El Manager, fundamentalmente, gestiona procesos. Los principales son: planificar; hacer presupuestos; contratar, asignar y supervisar al personal; organizar; administrar recursos; controlar los resultados y resolver problemas.

El Manager coge un sistema que incluye a personas, recursos y tecnología y lo hace funcionar de la forma que se espera que el sistema funcione; o sea, que se cumpla el diseño para el que el sistema fue diseñado. De forma que el sistema produzca lo(s) producto(s) y/o servicio(s), cumpliendo los plazos previstos y ajustándose al presupuesto asignado.

El Liderazgo es un conjunto de creación de procesos, que incluyen: crear una visión de futuro que pueda ser comprensible y deseada por el resto de personas; crear una estrategia para poder llegar a hacer realidad en la empresa a la visión; comunicar el cambio claramente a la gente de dentro y fuera de la organización. Motivándola a aceptarlo; crear un entorno que motive a las personas a cumplir su misión y que les inspire a querer que la visión se haga realidad.

El Líder crea los sistemas que el Manager tendrá que gestionar. O, también, puede que tome los sistemas preexistentes y los cambie de alguna manera fundamental, para adaptarlos mejor a los cambios que el entorno genera, para hacerse con nuevas oportunidades del mercado, para mejorar los estándares de la empresa o para librarse de peligros y amenazas que podrían afectar a la supervivencia. 

Si una organización no tiene clara esta distinción y confunde a un Manager con un Líder, podrá tener problemas muy graves de subsistencia.

De repente, algo sucede en el entorno de la empresa. Alguien de dentro lo nota, porque empieza a afectar a algún área clave, por ejemplo a las Finanzas. Y dicen “Tenemos que hacer algo”. Y luchan fuerte contra el problema, pero confunden “Líder” con “Manager”. Trabajan con la planificación; con un reclutamiento mal diseñado y contratando a las personas equivocadas; modificando los presupuestos; con la reducción de costes; con la reasignación de recursos; con mayores controles del gasto, con reducción de inversiones, etc. para “adaptarse” al cambio.

Y causan una “Manageritis” en la empresa; esto es, un sobredimensionamiento patológico del Management necesario (no perdamos de vista que, en cualquier empresa, el tamaño ideal del Management es aquel mínimo necesario para poder cumplir con sus objetivos). Que, a su vez, lleva casi siempre asociada la correspondiente reducción del tamaño del Liderazgo necesario para esa organización.

Hoy en día, en el mundo en que nos movemos, es imposible para una empresa sobrevivir en esa situación. A no ser un caso (muy raro) de monopolio.

Mi experiencia evidencia que este mal está bastante extendido en las empresas y organizaciones. Cuando reviso los “Informes de ejecución o desempeño” de los directivos en las empresas, constato que más del 50 por ciento de los epígrafes bajo títulos de “Liderazgo” corresponden en realidad a títulos de “Management”.

Concluyo pensando en lo necesarios que son centros de calidad, de formación para Líderes como Ingenio Leadership School, para reconducir esta epidemia actual de  “Manageritis” y dotar a las empresas de los Líderes que tanto y con tanta urgencia necesitan.

 “La clave del éxito en los negocios está en detectar hacia dónde va el mundo y llegar ahí primero” (Bill Gates. La persona más rica del planeta)

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