Las palabras. Una herramienta de crecimiento.

La comunicación es fundamental para el empoderamiento personal y de los equipos. De la forma en que uno se comunica con uno mismo y con el entorno, trascienden los comportamientos y actitudes que se adoptan ante la vida. Entonces, ¿cómo poner el lenguaje a favor del líder con el fin de desarrollar más eficazmente sus habilidades en las empresas?

Había un spot publicitario que decía ¿cueces o enriqueces? Esto mismo pasa con el lenguaje, éste es un claro reflejo de la actitud del emisor. Sólo basta una conversación con una persona para identificar algunos rasgos de su forma de pensar. ¿La propuesta? Enriquecer y hacer crecer a partir del uso de las palabras enérgicas.

Liderazgo es crecimiento, liderazgo es optimismo, liderazgo es autenticidad, liderazgo es confianza. Entrenar la comunicación incluyendo palabras que transmitan estos valores es el reto, pues a partir de estas palabras se generan aquellos estados de ánimo óptimos que propician un excelente rendimiento. Hagan la prueba, ¿que estado de ánimo genera a un equipo cuando su líder les comunica tajantemente <tenemos un problema>?, muy probablemente en la mente de las personas se asocian palabras como dificultad, contratiempo, obstáculo que a la vez provocan estados de ánimo negativos como la incertidumbre, el disgusto, la frustración e incluso puede provocar cansancio y bloqueo antes de conocer la situación. ¿Que sucede si en lugar de utilizar dicha expresión, el líder comunica a su equipo <se nos plantea un reto>?, en la mente de las personas, posiblemente se activan estados de ánimo mucho más positivos que invitan a pasar a la acción, al atrevimiento, animan a la participación, a la curiosidad, a un afán de superación e incluso a automotivarse, queriendo demostrar la capacidad de resolución ante la situación. El hecho es exactamente el mismo, lo único que ha cambiado ha sido la manera de expresarlo.

Cuando de las personas se trata, sucede lo mismo. ¿Cómo influye en el equipo cuando un líder ve (y manifiesta) la grandeza en las personas que lo forman? Muy favorablemente en el crecimiento y desarrollo del talento del mismo. Añadir tantas palabras de grandeza como sea posible ante las personas con las que se rodea, ver lo positivo y comunicar esa grandeza que se observa en ellas. Este es el desafío. Además del bienestar del propio líder, se estará generando el halago y reconocimiento hacia el otro, siendo también una poderosa herramienta de influencia.

Sigamos practicando. El optimismo es una actitud del líder, una fuerte invitación para hacer que las cosas sucedan, y este también se ve reflejado en las palabras, desde ellas, una vez más, es posible influenciar en las emociones positivas de los equipos. La energía que el líder ponga en cada una de las frases, la fuerza, el entusiasmo, las palabras de ánimo, apoyo emocional, serán un estímulo para el receptor del mensaje, siendo un recurso efectivo para impulsar la iniciativa, la creatividad, la colaboración, el compromiso y un mayor bienestar, entre otras.

Y ahora, lector, te invito a que pares. Tomes consciencia de cual es el nivel de energía de tu lenguaje, cuantas palabras positivas y con fuerza utilizas en él y empieces a incluir aquellas que si o si denotan crecimiento, evolución, pasión, confianza y sobretodo, entusiasmo, con un claro objetivo: impulsar a tu equipo a realizar cambios de comportamiento a través de tus palabras. Se trata de un cambio de hábitos en la comunicación, cambiar el vocabulario que invita a la duda o desconfianza, que empequeñece, que es agresivo, pesimista o negativo, por un vocabulario positivo, optimista y enérgico, contagiando así palabras y emociones positivas que acercarán al equipo a los objetivos. Todo un reto. Confío en ti.

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