Logo
Imprimir esta página

¿El dinero mata la creatividad?

¿El dinero mata la creatividad?

¿El dinero mata la creatividad?

Uno de los principales recursos de cualquier empresa para incentivar a sus trabajadores es hacerlo a través del dinero. Parece el proceso lógico: “Si con x dinero trabaja x, con y dinero trabará y”.

Esa concepción de la condición humana más parecida a una máquina que a la de un ser humano, forma parte más del siglo XX que del siglo XXI y procede de una concepción del trabajo basado en cadenas de producción y trabajos mecanizados.

Cuando un individuo se encuentra inmerso en un trabajo repetitivo y sin margen para explorar, innovar, crecer o desarrollarse, lo único que queda es incentivarle a través del dinero.

Según los científicos, el dinero no es un factor motivacional pero si lo es higiénico. Un factor higiénico es aquel que se tiene que dar para que alguien no se desmotive, pero no motiva por si sólo.

Para muchas personas,  no es el dinero lo que genera la motivación, sino el reconocimiento que supone, o la seguridad que ofrece. Pero en el momento en que nos enfocamos en el dinero, empieza un cambio curioso en nuestro cerebro.

El simple hecho que el cerebro se enfoque en conseguir algo concreto y en este caso, económico, provoca en la mayoría de los casos que el cerebro entre un modo mental que nos genera más recursos  pero menos creatividad.

Por lo tanto, lo que en principio está definido para generar mejores resultados, puede acabar generando menos.

Para aumentar la creatividad de las personas es mejor permitir que tengan su espacio para expresarse, donde sus ideas sean reconocidas y donde siente que su trabajo aporta un valor.

El reconocimiento y el legado, son dos factores críticos en la motivación de los seres humanos, pero muy a menudo, es olvidado por los directivos y suelen caer en la remuneración en forma de dinero, coches de empresa, etc.

La diferencia fundamental es que mientras el dinero es algo fácil de gestionar y en lo que se pueden establecer tabulaciones, regulaciones, sistemas claros y estandarizados, trabajar en la autonomía, el legado y sobretodo en el reconocimiento de cada uno de los individuos, requiere de un trabajo más de fondo.

Requiere trabajar con cada uno de los colaboradores, como lo hace un artesano. Con el amor, dedicación y hasta devoción que tiene un artista con sus obras.

Tratando a los profesionales como “recursos humanos” lleva  a estandarizar los procesos de retribución, pero en ningún caso trabaja la parte más “humana” y las necesidades que esto conlleva.

Ese trato más “automatizado” puede llevar a la falta de implicación, de lealtad o simplemente a la desactivación de los que lo reciben y por otro lado, la simple búsqueda del premio económico, convirtiendo al trabajo en una mera transacción.

Por otro lado, enfocarse en el ser humano mejora las relaciones, aumenta la autoestima, la capacidad de liderazgo, disminuye conflictos y sobretodo, aumenta el grado de implicación de los miembros de dicha organización.

Pero para ello, no hay sistema que valga sino que se trata de habilidades que el líder debe tener y que empiezan con su propia capacidad de creer y trabajar en él mismo como camino para ayudar a los demás a crecer.

Es en este ambiente donde la creatividad sí fluye y las mejores ideas aparecen.

Ingenio Leadership School, Edificio Beethoven, Beethoven, 15, 4º 08021 Barcelona +34 93 1838747 | Aviso legal | info@ingenioschool.com

Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de tus hábitos de navegación. Si continúas navegando en esta página, consideramos que aceptas su uso en los términos indicados en la Política de Cookies.