¡Sonríe!

Felicidad. Cierra por un momento los ojos y recuerda las imágenes en que te has sentido feliz en los últimos días. No sigas leyendo por favor y cierra los ojos. Piensa en estos momentos. Ahora si. Me encantaría estar delante de tuyo y ver cual es la expresión facial que se ha reflejado en ti. ¿Una sonrisa? Quizás.

Coge el móvil un momento. ¿Otra vez? No sigas leyendo y coge el móvil. Busca una foto que hayas hecho durante los últimos días donde esté tu gente, tus amigos, u familia, tu pareja. En este caso tampoco la puedo ver, pero intuyo la expresión facial que hay en ellos. ¿Una sonrisa? Quizás.

Todo aquello que hacemos, directa o indirectamente, lo hacemos por una búsqueda de bienestar, de felicidad. Y afortunadamente, también se da en las empresas. Apostamos por la felicidad porque sabemos que nuestros empleados rendirán más si son más felices, a la vez que aumentará su compromiso, tendrán mayor calidad en las relaciones y entre otras, más creatividad e iniciativa.

¿Y nosotros que hacemos? Como líderes referentes que queremos ser, leemos libros de mejora profesional, nos formamos en prestigiosas escuelas, acudimos a conferencias de grandes expertos y hacemos nuestras múltiples teorías sobre como comunicar más efectivamente, como conseguir mejores resultados, tener equipos de alto rendimiento, aumentar la felicidad en nuestros trabajadores y como ser mejores profesionales, etc., ¿te suena?

¡Está genial! Pero no olvidemos técnicas que son más sencillas y a la vez, más impactantes. Si piensas en felicidad piensas en sonrisa. Si piensas en empresas felices piensas en trabajadores con una sonrisa. ¿Y porque nos cuesta tanto aplicar una técnica tan poderosa y que está al alcance de todos? Aquí si que no hay excusas, todos podemos sonreír. Sin embargo como cuesta aplicarlo.  Cuantas veces estamos insertos en pensamientos que nos provocan –por ejemplo- estrés, conflicto, emociones negativas, preocupación, tristeza, y nuestra expresión facial es un reflejo de ello. ¡Incluso me atrevo a decir que el fruncir el ceño está más de moda que la sonrisa!.

Empezar por nosotros es la clave. Existen numerosas razones por las cuales nos debamos permitir a menudo una sonrisa: tiene el poder de generar estados de ánimos positivos, despierta nuevas emociones, nos sirve para adoptar nuevas perspectivas, y que estas sean más positivas, por lo tanto, elegir de manera diferente y con otra actitud. Además, la sonrisa nos hace sentir bien, nos ayuda a aliviar tensiones y nos invita a darle espacio al amor, a la confianza, al bienestar.

¿Y cuando hablamos de liderazgo? La sonrisa es una herramienta mágica para la comunicación. Es un gesto inconfundible y que habla todos los idiomas. No te cortes, se tu el primero en ofrecerla. Cuando alguien sonríe se activan las neuronas espejo que hacen sonreír también al otro. La sonrisa se contagia! Además una sonrisa nos conecta con el otro, nos invita a la simpatía y también a la empatía, alegra y nos pone de buen humor. Sonrisa es actitud.

Mi invitación es que te saques la convicción de que una sonrisa va reñida con la profesionalidad, la seriedad. Y es realmente importante su presencia en nuestras empresas. Eso si, atrévete a regalar una sonrisa sincera, auténtica, que sea el reflejo del alma de un gran líder. Una sonrisa bonita… y es que además ¡nos hace bellos!

Liderazgo son cambios. Liderazgo es crear la realidad. No te quedes con el conocimiento, necesito que lo practiques, sal a la calle y sonríe a las personas con las que te cruces. Recibirás su sonrisa, y esto, ¿no es maravilloso? Conexión, bienestar, optimismo, buen clima. Si queremos como líderes todo ello en nuestros equipos, deberemos empezar a practicarlo. Ya y sin excusas. ¿Te atreves?

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