Empleabilidad, un reto personal

Competencias para la carrera profesional Competencias para la carrera profesional

La empleabilidad implica la capacidad de los empleados para permanecer atractivos en un mercado de trabajo competitivo en términos de sus habilidades  y sus calificaciones.

La empleabilidad está relacionada con el neologismo flexiseguridad. Este término, propuesto por el ministro holandés Ad Melkert en 1995, tiene sus orígenes en los Países Bajos. Posteriormente se disemina a los países nórdicos y de forma especial a  Dinamarca y a Alemania. La flexiseguridad permite, por un lado, facilitar la seguridad en el empleo sin la necesidad que sólo sea un mismo empleador (por ejemplo, tener dos contratos parciales de forma simultánea) y, por otro, disponer de seguridad jurídica y económica, de manera que se tenga una retribución de forma regular.

Ahondando en la empleabilidad, Heijde y Van Der Heijden proponen un enfoque de empleabilidad basado en las competencias (por ejemplo, saber atender a un cliente muy exigente)  entendidas como recursos personales que proporcionan seguridad a los empleados estén en activo o desempleo. Por otro lado, en los actuales entornos de trabajo, altamente turbulentos, cobra mucha importancia la capacidad de adaptación. Otros autores como Fugate,  Kinicki y Ashforth consideran que las características individuales fomentan la adaptación y por ende la empleabilidad.

Al hilo de lo anterior, la American Society for Training & Development (ASTD) propone seis aspectos identificativos de la empleabilidad: (1) El aprendizaje continuado (por ejemplo, ¿Soy capaz de saber aprender nuevas tecnologías en el trabajo?); (2) Las habilidades de competencia básica (por ejemplo, ¿Sé leer correctamente? ¿Sé escribir adecuadamente? ¿Puedo realizar cálculos matemáticos?); (3) La comunicación interpersonal (por ejemplo, ¿Sé hablar en público?¿Sé escribir un documento?);  (4) La resolución de problemas (por ejemplo, ¿Soy capaz de desarrollar un cierto pensamiento creativo? ¿Soy resolutivo ante los problemas?); (5) Las destrezas de desarrollo (por ejemplo, ¿Cómo está mi  autoestima? ¿Puedo conseguir  los objetivos que me propongo; y (6) El liderazgo (por ejemplo, ¿Soy capaz de influir en los demás de forma ética?).

Otros elementos que pueden afectar a la empleabilidad son los siguientes: (7) La singularidad laboral indica el grado de conocimientos sobre alguna actividad específica (por ejemplo, ¿Soy especialista en alguna materia?¿Soy competente en mi trabajo?) ;  (8) La anticipación hace referencia a la adaptación a los cambios por parte del empleado (por ejemplo, ¿Al formular mis metas profesionales, tengo en cuenta la demanda del mercado interno o externo?);  (9) La flexibilidad personal está vinculada a una actitud adaptativa hacia los cambios (por ejemplo, ¿Con qué facilidad me adapto a los cambios en el lugar de trabajo?);  (10) La apertura al cambio está vinculada al aprendizaje permanente y a la identificación de oportunidades de trabajo, (por ejemplo, ¿Soy capaz de adaptarme a las circunstancias cambiantes en el trabajo?);  (11) La resiliencia  significa tener una visión positiva de sí mismas y de la realidad (por ejemplo, ¿Estoy al tanto de la evolución del mercado laboral?);

El lector podrá observar que hay once aspectos que facilitan o no su empleabilidad. Así, le invito a que realice una reflexión sobre sí mismo de manera que descubra para cada uno de ellos sus fortalezas y sus áreas de mejora. Como indica un proverbio árabe: “La vida no consiste en tener un buen juego, sino en jugar bien con un mal juego”.

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