Esencia Corporativa

Las empresas son personas. Las personas son alma. Las empresas por lo tanto son alma. Esta alma es el carácter de las personas extrapolado al exterior. Vamos por partes.

Toda empresa, esté formada por una sola persona o esté formada por miles de personas, nace con un propósito –objetivo por el que se realiza su creación, su propósito, donde quiere llegar y cual es el sentido de su existencia-, también con una misión –como quiere hacer las cosas para llegar a su propósito- y unos valores –los pilares que son la guía para llegar al propósito-. Toda esta información es habitual que está recogida en un bussines plan inicial, pues en todas las escuelas de management y emprendimiento se explica.

 

A posteriori, es habitual que muchas de las empresas lo hagan público, lo vemos en las páginas web –en los apartados de conócenos y/o quienes somos- también en las memorias, en los folletos y puede que en otro material publicitario. Hasta aquí muy bien, pero sólo con esto no es suficiente.

La visión, la misión y los valores es lo que yo llamo la esencia corporativa de la empresa. Es el alma de la organización, su carácter, su talante. No debe servir como una fachada, no debe nacer y luego olvidarse, no debe hacerse por petición del departamento de comunicación. Esta alma se debe respirar en el ambiente, yo te diría que debe transmitirse a través de los poros de la piel de cada una de las personas que trabajan en una empresa.

Creo firmemente que la esencia corporativa es una de las herramientas estratégicas más importantes en una empresa -muchas veces olvidada- y por ello, la importancia de ser conocedora por todos, tanto de manera interna como externa. Y muchas veces, esto se olvida.

A menudo en las formaciones que realizo en la empresa pregunto cuantos de ellos conocen y me saben decir el propósito y los valores de la empresa, y aún por sorpresa mía, es habitual que -a excepción que haya personal de recursos humanos o comunicación que hayan tenido que realizar algún trabajo acerca de- se desconozca. Se me ponen los pelos como escarpias. Así es muy complicado que las personas que trabajan en las organizaciones respiren, integren y transmitan aquello que la empresa quiere. El alma de la empresa.

Existen muchísimos beneficios de generar una esencia corporativa fuerte y potente, ya sea tanto a compañeros, como a clientes, proveedores y colaboradores. Esto cobra más importancia además si la empresa tiene más de una sede. Una esencia corporativa definida y bien transmitida genera una marca y una imagen común a todos. Los valores son la base del comportamiento y las actitudes los trabajadores, además de ser también una poderosa herramienta de toma de decisiones.

No hay que olvidar la importancia de tenerlo en cuenta también durante el proceso de selección, para tener las personas adecuadas en la empresa adecuada, el propósito y los valores deben ir alineados, pues solo así el trabajador sentirá la plenitud en el trabajo. Si el propósito y los valores personales no van alineados con la de la empresa, la relación entre ambos tiene los días contados o bien ganaremos la desmotivación y el sentido de las personas.

Nuestro reto como líderes

Definir a conciencia y dar a conocer esta esencia corporativa para ofrecer y colaborar a que las personas que trabajan en las organizaciones tengan un sentido por el que dar lo mejor de ellos mismos, conseguir el compromiso e implicación, facilitar unas normas de conducta que ellos sepan como actuar y a la vez que vayan alineados con ellos. El reto no es fácil, pero se hace imprescindible.

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