Hacer limpieza

Vamos por la vida llenando nuestra mochila de experiencias, aprendizajes, emociones, amistades… de momentos buenos y no tan buenos. Siempre me he preguntado si esta mochila es lo suficientemente grande para acoger todas estas vivencias. E incluso si realmente vale la pena guardarlo todo, amontonándolo a lo largo del tiempo, o por el contrario, si es recomendable reciclar y desechar para dar cabida a nuevos contenidos.

Hacer limpieza no es solo eliminar aquello que ya está caduco, desactualizado, aquello que resulta inservible para nuestra situación actual, para las nuevas circunstancias y los cambios que se producen, sino también ordenar todo ese equipaje, colocando más a mano aquello que se utiliza de forma habitual y situando en estanterías menos accesibles lo que usamos menos. Para entender este punto de partida solo tenemos que echar una mirada a los armarios y cajones de nuestra casa.

Ante esta situación, o mejor dicho necesidad, las personas y las organizaciones debemos ser capaces de tomar las decisiones correctas. Seleccionar y descartar aparece como una opción válida, pero no suficiente ya que probablemente seguiremos llenando nuestra mochila de aquellas cosas que conocemos, que ya hemos aprendido, cayendo en una especie de espiral rutinaria que no aporte un valor diferencial.

Por lo tanto hay que dar un paso más. Hemos de ser capaces de hacer un reseteado. Hemos de ser capaces de desaprender lo aprendido para generar espacio en nuestra mochila y así poder volver a aprender cosas nuevas. Desaprender es plantearse de forma crítica lo que hemos aprendido. No conlleva renunciar a los conocimientos útiles que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, sino que se refiere a la necesidad de aplicar el razonamiento lógico y los principios de eficacia y eficiencia a nuestros conocimientos, y a la habilidad de recordar y aplicar aquellos que sigan siendo adecuados a los nuevos tiempos y olvidar y renovar aquellos que se hayan quedado obsoletos.

Los cambios nos obligan a cambiar el chip. No seremos capaces de desarrollar las nuevas competencias y habilidades que la sociedad demanda si no somos capaces de reaprender. Reaprender es desestimar y eliminar lo que ya no sirve y aprender algo de forma distinta. Reaprender implica un esfuerzo personal y un cierto grado de valentía. Y en muchas ocasiones este proceso no puede realizarse sin el asesoramiento adecuado. Para llenar un vaso, este antes debe estar vacío.

En los equipos, el líder es la persona responsable de dirigir esta operación de limpieza y de adquisición de nuevos conocimientos y contenidos, para que estén alineados con las necesidades y retos de la organización. Si no somos capaces de desaprender para reaprender y así poder adaptarnos a los nuevos tiempos, estamos perdiendo oportunidades. Nada es para siempre. Y el líder aparece como la figura clave que nos guíe en esta misión. El líder ha de ayudar a vencer las resistencias y miedos que conlleva todo cambio. El líder ha de tener una visión global de todos los miembros de su equipo, del contenido de sus respectivas mochilas, para tomar las decisiones más adecuadas de cara a la consecución de los objetivos de la organización.

En relación con esta propuesta de limpieza, el escritor y futurista estadounidense Alvin Toffler nos dejó esta visión: “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender lo aprendido y volver a aprender.” ¿Nos ponemos a hacer limpieza?

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