De profesión vendedor

En muchas de las reuniones que celebro con comerciales que están empezando en la carrera de la venta suelo preguntarles qué creen que piensa la gente de la calle sobre los vendedores. Salen calificativos como sinvergüenzas, ladrones, pesados, mentirosos, personas sin oficio ni beneficio, embaucadores y un sin fin de "perlas" como éstas. Acto seguido les pregunto si han vendido algo durante los tres últimos meses. Lógicamente, la gran mayoría afirma que sí. Por último, les pregunto que si creen que las personas que les han comprado en estos meses pensaban todas esas cosas de ellos en el momento en el que les depositaron su confianza. La respuesta es "no, nadie compraría a una persona que reuniese todos esos preciosos calificativos".

Eso de que todos los vendedores son iguales y que la venta es un trabajo al que te dedicas cuando no puedes dedicarte a otra cosa es una leyenda urbana. Es posible que haya vendedores que se ganen a pulso una reputación negativa a través de sus acciones y sus aproximaciones a los clientes. Pero no son los vendedores profesionales. Los vendedores profesionales son muy diferentes. Las personas que han decidido vivir de la profesión comercial son distintas. Saben que solo si generan confianza y mejoran día a día conseguirán vivir de ello. Son personas preocupadas por su desarrollo que centran su enfoque en el cliente. Y, por supuesto son profesionales como muchos otros y desarrollan una carrera llena de obstáculos, aprendizaje y mejora. Es más, la venta es una profesión, como mínimo tan digna como muchas otras.

La realidad es que muchos de nosotros confiamos en vendedores profesionales cuando realizamos compras complejas. Valoramos que nos informen, que identifiquen lo que realmente queremos y que nos propongan las opciones que mejor se adaptan a nuestro caso concreto. Un vendedor profesional nos da seguridad a la hora de comprar, ¿no es verdad?. Los vendedores profesionales juegan un papel de vital importancia en la sociedad y están presentes en las decisiones más importantes de empresas y particulares.

Realmente, los verdaderos profesionales de la venta son personas que han desarrollado unas cualidades que les hacen especiales y que les permiten aportar valor real a sus clientes.

El vendedor profesional es una persona plenamente formada, con más años de formación que algunas de las personas que estudian carreras universitarias. Además, no deja de formarse en toda su vida. Nuevos productos, nuevos mercados, nuevos canales les obliga a mantenerse al día para resultar competitivos.

El vendedor profesional es una persona culta puesto que necesita dominar el lenguaje para persuadir a clientes de todos los perfiles socioeconómicos y educacionales. Sabe explicar conceptos difíciles de forma clara. Una de sus funciones es resolver dudas del cliente y para eso necesita dominar sus productos y adaptar sus explicaciones a cada perfil.

El vendedor profesional es una persona más trabajadora y persistente que la media, con muchas horas de dedicación a la actividad y una gran disciplina horaria, necesaria para conseguir sus objetivos.

El vendedor profesional es un buen comunicador, domina las técnicas y ha desarrollado un carácter amable, educado y extrovertido. Es una persona con la que da gusto mantener una conversación.

El vendedor profesional es una persona con vocación de servicio. Su profesión le ha desarrollado esta cualidad y esto lo convierte en una persona capaz de echar una mano a quien lo necesita.

El vendedor profesional es un verdadero “empresario”, dueño de su tiempo y de su actividad. Esto tiene varias ventajas evidentes. Por un lado, para la sociedad, el vendedor profesional participa normalmente en sus propios ingresos, lo que libera de cargas a empresas y a Estado. En muchos casos, los vendedores son autónomos y, por tanto, contribuyen a aligerar las cifras de desempleo. Son ellos mismos los que se buscan el trabajo día a día.

¿Crees que estas realidades son para sentirse orgulloso?. Yo, personalmente creo que sí y además hago alarde de ellas cuando hablo con personas que todavía piensan que el trabajo de vendedor es para aquellos que nos son capaces de hacer otra cosa.

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